Las Toñas, Anchoas y Santoña

¿Por qué Las Toñas?

Las Toñas no es un nombre elegido al azar en una oficina. Es nuestro homenaje a las mujeres de aquí, de Santoña. A las "Antonias", como mi madre, que con sus manos curtidas por la sal trabajaban sin cesar para cuidar de la familia. En este taller, cada anchoa que limpiamos lleva un poco de ese orgullo y de ese nombre.

Tradición que corre por las venas

Las Toñas nace del recuerdo de un niño que creció en una casa donde la anchoa estaba en todas partes. Soy hijo de una madre conservera. Mi infancia fue vivir las costeras de lunes a viernes, esperando la llegada del barco y respirando ese aroma a sal que se colaba por cada rincón de mi casa. Ese es nuestro origen: el puerto, la espera y el oficio aprendido de cerca.

Nuestra declaración de intenciones

Sin filtros ni botones

No somos una conservera cerrada al público; somos un pequeño taller situado en Santoña, la cuna de este manjar. Por eso, en la Calle Cervantes 2, hemos eliminado las barreras.

Aquí no verás procesos industriales ni máquinas automáticas. Lo que ves es lo que hay: manos que limpian, que soban y que preparan cada anchoa y cada boquerón una a una. Mientras te tomas un vino rico en nuestra barra, puedes ver a nuestro equipo trabajando en directo para que el producto sea, sencillamente, el mejor.

Ven a malacostumbrar
tu paladar

En Las Toñas no buscamos ser los más grandes, buscamos ser los más honestos. Trabajamos de cara al público para que veas la realidad de lo que te vas a comer. Nuestro único objetivo es malacostumbrar a tu paladar para que, una vez que conozcas la verdad de nuestro taller, no quieras otra cosa.

¡Bienvenidos al Mundo Las Toñas!